Vitamina C

Por Etienne Claudet Danus

Una de las características del Hombre (al igual que ciertos primates, murciélagos y cerdos de Guinea) es que, en el proceso de la evolución, perdimos nuestra capacidad de sintetizar la vitamina C necesaria.

La vitamina C, es una molécula pequeña. De una estructura semejante a la Glucosa, y de ahí uno de sus principales problemas de carencia en la actualidad, ya que compiten por los mismos receptores moleculares que la glucosa (De paso, los animales que sí sintetizan su vitamina C, la obtienen a partir de la glucosa en un proceso hepático).

Un relato completo de esta vitamina nos lleva a un viaje por la evolución, así como a la historia reciente de la Humanidad.

Se calcula, que un hombre primitivo, consumía en promedio 8 a 12 gramos por día (muy lejos de los 65 a 90 miligramos recomendados en la CDR). Al igual, en animales de laboratorio y después corroborado en otras especies animales, se comprobó que todo animal sometido a situaciones de estrés aumenta por lo menos 15 veces su producción de vitamina C, de ahí su calificativo de Hormona Anti-Estrés.

Sus propiedades son múltiples e iremos señalándolas una a una.

Es vital en la síntesis de colágeno, que cuando falta de manera importante (avitaminosis) produce escorbuto, enfermedad rara en la actualidad, pero común antes del siglo XVIII sobre todo en los marineros de alta mar.

El escorbuto consistía en sangramiento de las encías, ulceraciones en la piel, debilitamiento general y hemorragias masivas que conllevan la muerte. Como dijimos, el escorbuto como tal ya no se ve, pero nuevos trabajos científicos hablan ya, de Microescorbuto.

Este último consiste en déficit de vitamina C que produce sangramientos menores en los vasos sanguíneos, ante eso el cuerpo reacciona activando las plaquetas sanguíneas para reparar la pared vascular dañada, generando una costra en su interior, donde poco a poco se va depositando el colesterol que al final produce las famosas placas de aterosclerosis que van dificultando la irrigación.

En definitiva, la aterosclerosis que se pensaba que era resultado de alteraciones en los niveles de colesterol, al parecer en su origen esta la carencia de vitamina C.

Linus Pauling, el gran investigador y fomentador de las dosis altas de vitamina C observó que:

El 80 % de los pacientes con Enfermedad Coronaria, presentan déficit de Vitamina C.

La suplementación con vitamina C, reduce las placas de aterosclerosis.

El cerdo de Guinea (que como vimos, tampoco es capaz de producirla), presentan las mismas lesiones vasculares que producen infartos como en el hombre.

Los norteamericanos aumentaron el consumo de vitamina C en un 300% y la mortalidad por causas cardiacas disminuyó en un 30 %. No existe otro hecho documentado en cambios en la dieta de los estadounidenses que expliquen dicho fenómeno.

En 1989, Pauling descubre que las mega dosis de vitamina C, impiden el depósito de colesterol en las arterias.

La Glándulas Suprarrenales, el Cerebro y los Glóbulos Blancos, presentan en sus células bombas celulares, que se encargan de acumular Vitamina C, manteniendo así reservas de estas en caso de deficiencia. De ahí que es considerada la vitamina del estrés, ya que como bien se sabe, dichos órganos son fundamentales en los mecanismos del estrés que permiten la constante adaptación del ser humano a su entorno.

Fecha de publicación: 09 de Mayo 2020

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Etienne Claudet Danus

Máster en Terapia Neural. Diplomado en Medicina Biológica y Biorreguladora. Diplomado Electro Acupuntura de Voll. Máster en Medicina Ortomolecular. Diplomado de Medicina Tradicional China. Profesor Anatomía UBA

Fundador y Director Clínica. Médico cirujano.

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