La Esperanza en la Incertidumbre: CORONAVIRUS

Por Etienne Claudet Danus

Desde diciembre de 2019 diferentes medios nos aterrorizan día a día, con cifras de muertos, enfermos, personal de salud extenuados, y en diferentes latitudes cada uno con diferentes métodos de lucha con este coronavirus, que al parecer tendremos que, por un momento, aprender a convivir con él. Por nuestros patrones culturales estamos constantemente buscando el enemigo exterior que venga y tratar de arrancarnos de nuestra “normalidad” …. Nos hablan de un enemigo “invisible” “poderoso” y “terrible”. Desde el equipo de la Clínica Intersomos, creemos que es tiempo de parar nuestra cabeza, ver qué significa la incertidumbre y cómo esta genera ansiedad.

Hagamos el resumen, y veamos qué se viene para adelante dentro de este mundo de la impermanencia.

Insistimos, que hay que seguir escrupulosamente las medidas adoptadas por la autoridad sanitaria, incluso si dudamos de ellas o las encontramos inadecuadas. Esta obediencia civil, por ningún motivo debe llevarnos a una interdicción de pensar o hablar, como sí ha sucedido en otros episodios de la Historia de la Humanidad en diferentes épocas y latitudes. Se nos pidió llevar mascarilla, no un bozal.

Hágannos el punto, por que es una NECESIDAD VITAL, darle un sentido, informarnos, y hacernos preguntas. Gracias a esto podremos ayudar a la salud psíquica de cada uno de nosotros y fomentar la resiliencia colectiva. Efectivamente, el virus es de alta contagiosidad y a nivel global ha puesto a prueba sistemas de salud precarios y no necesariamente en países subdesarrollados, pero sí en esta tendencia globalizada donde se ha priorizado la especulación financiera en detrimento del bien común.

Todos hemos sido testigo de las terribles imágenes que nos llegaban de Italia, y ahí quiero detenerme un poco. Hace 25 años que en Italia se vienen cerrando camas de hospital y no se crean cargos médicos, eso para cumplir con metas de déficit fiscal que sean acorde con la propuesta de la banca europea y el FMI.

En segundo lugar, la región más tocada en Italia es Lombardía. En esa zona hasta el año 1992 (que fueron prohibidas) se desarrolló toda la industria del amianto, un mineral que larga unos cristales pequeños que llegan al pulmón y ahí se depositan. El mesotelioma es un cáncer de pulmón producido por el amianto depositado en los pulmones (que genera la llamada asbestosis).

En los últimos 10 años, las autopsias realizadas en Lombardía eran en un 85 % por exposición laboral. En pocas palabras Lombardía es la zona del MUNDO con mas asbestosis. El amianto además se pega en la ropa, paredes etc. Otro dato de los fallecidos en esta zona: 48,5 % presentaban 3 o más enfermedades asociadas, 25,6 % dos enfermedades asociadas y 25,1 % una enfermedad asociada. Es decir, el 99 % de los ahí fallecidos presentaban por lo menos una enfermedad relacionada. La mezcla, evidentemente era fatal, personas jubiladas de la industria del amianto, personas multi-medicamentadas por diversas afecciones y medios hospitalarios obsoletos.

En el caso de Estados Unidos sucede que en Chicago 67 % de los fallecidos son afroamericanos siendo que estos representan el 32 % de la población. A nivel nacional, corresponden al 33 % de las hospitalizaciones, siendo que representan el 13 % de la población. Tanto es esa desproporción que Anthony Fauci (Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de USA) declaraba el martes 7/04/20: “Sabemos literalmente desde siempre que las enfermedades como la diabetes, la obesidad, la hipertensión y el asma afectan de manera desproporcional a las minorías raciales, particularmente a los afroamericanos. Lamentablemente cuando uno ve los antecedentes de salud que conllevan a resultados adversos con el coronavirus y lleva a los pacientes a la UCI y frecuentemente a la muerte, son las mismas comorbilidades, que están desproporcionalmente distribuidas en la población afroamericana”.

En Estados Unidos numerosos estudios confirman y reafirman las enormes diferencias de la esperanza de vida según las razas y los orígenes étnicos (En Chicago esa diferencia es de 9 años entre blancos y negros). Y así, las frías cifras nos van mostrando una realidad…los países más afectados por la pandemia son aquellos que han reducido de manera significativa su capacidad hospitalaria y sobre todo en servicios de cuidados intensivos.

Como dijo en el mes de marzo el Dr. Philippe Juvin, jefe de Servicio Urgencias hospitales de Paris: “Francia, hoy en día es un país subdesarrollado en materia de salud, sino cómo llamaría usted a un país que ni siquiera es capaz de darle una mascarilla a sus conciudadanos?”.

En Chile, todavía no existen datos confiables, pero de seguro se repetirán estos patrones. Sólo basta con saber que la esperanza de vida en La Pintana son 77 años, mientras que en Vitacura 88. Los primeros contagios llegaron al oriente de Santiago, pero las primeras muertes en el poniente. Y así a través del mundo viendo particularidad a particularidad seremos capaces de ver esas desigualdades.

Es una paradoja que trasciende las fronteras. En general, los países disponen de una medicina de calidad, pero con una salud pública digna de la edad media. Es tiempo de ver que, en la mayoría de los casos, la tendencia mundial no apunta a un sistema de salud, sino más bien a una industria de la enfermedad.

Eso es verdad en Chile como en general el resto del mundo. En nuestro país tenemos las normas más estrictas en construcciones antisísmicas por la probabilidad de terremotos… difícil es entender cómo no existe un sistema de salud que no haya previsto estos escenarios, cuando ya hace mucho que se vienen avisando.

En el lenguaje técnico están estas llamadas zonas de sacrificio ambiental, no seria raro que justamente sean las zonas más afectadas por esta pandemia, como lo demostró Lombardía en Italia.

Por otro lado, nos inundan en los medios con cifras diarias, y proyecciones realizadas por analistas informáticos que no tienen idea del terreno ni de infectología, creando una psicosis masiva. Clínicamente hablando la psicosis se caracteriza por distorsiones cognitivas, perceptuales y afectivas que llevan a una pérdida de contacto con la realidad. Toda esta alucinación colectiva sobre la base de números que, sin contexto, no quieren decir nada, pero lleva a conductas desprovista de humanidad, acaparamiento de productos de necesidades básicas, filas en las armerías en Estados Unidos, quema de casas de pacientes infectados… etc. Lo más probable que ni José Saramago en su libro “Ensayo Sobre la Ceguera”, hubiera imaginado que su ficción se hizo realidad. Como vemos no es el coronavirus el que mata. El coronavirus sólo viene a enrostrarnos esta realidad haciendo que esta brecha de desigualdad se exacerbe aún más.

Lo que vemos desde Intersomos, es que todos los presagios que a diario se hacen sobre nuestro futuro se sostienen en la nada. Un simple virus, nos puso de rodilla, y nos reformula nuestros estilos de vida y nuestras verdaderas necesidades camufladas en las alienaciones del cotidiano.

Ya escuchamos por ahí proyecciones sobre el 2021, 2022 cuando todavía no sabemos interpretar el 2020. Las múltiples experiencias de la irrupción del imprevisto a lo largo de la Historia Humana sencillamente no han penetrado en nuestra consciencia. Se sabe que lo imprevisto sucede a cada momento, pero ignoramos su naturaleza. Y he aquí que estamos ante un festival de la incertidumbre. No sabemos a ciencia cierta el origen del virus, no sabemos las mutaciones que ha tenido y que tendrá, no sabemos si el virus re infecta o se hará endémico, no sabemos las consecuencias que tendrá en nuestras vidas estas cuarentenas, tampoco sabemos cuáles serán las consecuencias políticas ni económicas … en definitiva vamos hacia nuevas incertidumbres.

El ser humano ha llegado a un conocimiento exponencial nunca visto…pero con un nivel de híper especialización en las diferentes áreas que ya se llega a la paradoja que en una misma área del conocimiento hay que recurrir a un híper especialista ya que no existen visiones globales. Y ahí la llegada de este virus nos lanza el desafío de cómo unir estos conocimientos de manera adecuada en harás del bien común y sobre todo que incluyan la variable de la incertidumbre.

El viejo paradigma que nos enseñaron que basta con separar en áreas para entender el todo es falso, o por lo menos carente. Un simple virus (ya conocido) te viene a recordar que todo está conectado … ecología, biología, clima, salud y es mas se une a cualquier actividad de lo que es humano, sociedad, cultura, economía. Y son cosas ya sabidas y que nos vienen informando pero que sencillamente en este mundo de lo inmediato y visión a corto plazo no tenemos en cuenta. El efecto Mariposa de la Teoría del Caos, un aleteo de las alas de una mariposa puede causar un huracán en USA. Es decir, la secuencia interminable de hechos, aparentemente desencadenados entre sí, acaban por tener consecuencias completamente impredecibles. Es triste ver como lo lineal y reduccionista reina hoy en dia en nuestra civilizacion y llevan las riendas de la politica y la economia.

Esto fue lo que nos ha llevado a errores de diagnóstico de las diferentes situaciones sociales. Estas decisiones obsesionadas con la rentabilidad nos tienen hoy en esta sensación de pánico generalizado. Recordemos que en abril 2012, Bill Gates en una coferencia había dicho que la gran amenaza de la humanidad no era lo nuclear, pero sí lo sanitario. Y así fue. No aprendimos del SARS en 2002, ni el MERS 2015.

Las crisis más alla de la desestabilizacion y la incertidumbre que traen, es la manifestación de que los sistemas de regualcion de un modelo han fallado, y éste para mantener su estabilidad ignora, inhibe los avisos que se venían mostrando. En las sociedades civiles, estas crisis desarrollan dos procesos que pueden llegar a ser contradictorios. Primero, se estimula la imaginación y la creratividad en búsqueda de soluciones (ahí está el ejemplo de múltiples emprendimientos autónomos que hemos visto acá en Chile, por ejemplo estos respiradores artificiales creados a partir de una reingenieria de una industria ya establecida).

En un segundo tiempo, se busca sea la vuelta a la “estabilidad” pasada o bien un nuevo modelo que conlleva la búsqueda de un culpable o chivo expiatorio.

Esto ya lo estamos viendo, a falta de poderes públicos capaces de llevar soluciones a una poblacion confinada se estimulan los proyectos de solidaridad comunitaria. Se han reagrupado productores de diferentes áreas para solidarizarse, se crean iniciativas en ayuda a los más desprotegidos, o sea se estimulan las capacidades de auto-organización. La autonomia y la creatividad se ven estimuladas por la crisis. Nos han vanagloriado los efectos de la globalizacion y la interdependencia que conlleva, esto no es malo, siempre y cuando dicha interdependencia vaya de la mano de la solidadridad, cosa que justamente no vemos. Esta pandemia nos viene a mostrar el destino común como especies, ligadas inseparablemente del destino bio ecologico del planeta.

Es de tal envergadura la crisis que la misma humanidad de lo humano está en cuestionamiento (basta ver las reacciones de los presidentes de USA y Brasil).

Es una crisis económica que viene a corroer los dogmas que gobiernan la economía donde se ha potenciado la rentabilidad en dezmero de las condiciones de trabajo.

Es una crisis social que pone a plena luz las desigualdades sociales. Es una crisis de nuestra civilización, donde cada vez más se ve la falta de solidaridad y la intoxicación consumista. Es una crisis intelectual, ante la falta de liderazgo para tomar otro camino. Es una crisis existencial que nos lleva a preguntarnos sobre nuestro estilo de vida, sobre nuestras verdaderas necesidades, nuestras verdaderas aspiraciones, y que viene a mostrarnos nuestro espíritu atrapado en lo inmediato, en lo frívolo en vez de en lo esencial que debería ser el amor y la amistad. Este virus que nos mandó en confinamiento físico debería desconfinar nuestros espíritus. Es de esperar, que este confinamiento ayude a disminuir nuestra compulsión consumista.

En esta vía del Intersomos, y como ya lo había indicado el principio del Yin/Yang, una salida posible propuesta por Edgar Morin es que aprendamos a vivir con términos que pueden parecer contradictorios: Globalización (para todo lo que signifique cooperación) y DesGlobalizacion (para mantener territorios autónomos de ecosistemas, únicos viables para luchar contra la desertificación, el calentamiento global y el estrés hídrico).

Crecimiento (para economías de necesidades esenciales y duraderas, favoreciendo los productos sustentables) y DesCrecimiento (de la economía de la frivolidad, del desechable y de la ilusión).

Desarrollo (para el bienestar, la salud y la libertad) y EnDesarrollo (fomentando la solidaridad comunitaria).

Lo que viene después de la epidemia, es una aventura de la incertidumbre. Puede pasar lo peor, como lo mejor. Como en todo cambio de era, la visión de lo mejor es disperso y poco unificado, y que, en general, la fuerza de lo establecido al parecer siempre tiene las de ganar ya que por lo menos para nuestra incertidumbre es algo conocido y como dice el refrán: “mas vale diablo conocido que por conocer”.

En esta interminable lucha, de este combate sin fin entre dos enemigos inseparables que son Eros y Thanatos, es sano, tonificante y esperanzador tomar partido por Eros. Estamos ante procesos de cambios de paradigma en la Historia. Las grandes transformaciones siempre han empezado de una manera de aversión, en formas de minorías y si estas logran tomar raíz, se transforman en tendencia y se transforman en fuerzas históricas y se desintegra el sistema donde nacieron.

Siddhartha Gautama, siglo 4 AC, renunció a sus beneficios aristocráticos y partió en una búsqueda que llegó a transformarse en el Budismo. Jesús, fue en sus inicios un disidente que terminó creando el Catolicismo. Mahoma fue expulsado de la Meca y sin embargo terminó fundando el Islam. Y así, la Democracia y la Ciencia nacieron de la disidencia.

Hoy en día, hay muchas iniciativas, ecologistas, animalistas, igualdad de género, protección de emigrantes…etc. Pero en general, como son movimientos nacientes no hay algo que las una. Parecen ser iniciativas independientes las una de las otras, pero poco a poco se irán uniendo, creando una fuerza de transformación comunitaria.

Estamos entrando a los nuevos paradigmas inclusivos que son el de Genero y el Ecológico. Dejando atrás el paradigma cartesiano y patriarcal. Los arroyos, forman riachuelos que se unen formando ríos que se vuelcan al mar. Estamos en este camino de transformación que es una verdadera metamorfosis. Ha habido otras en la historia de la humanidad, cuando de recolectores cazadores pasamos a la agricultura. Cuando de feudos pasamos a naciones. De oligarquías a democracias. De lo religioso a lo laico.

Sólo hay que tener esperanza, que justamente es lo que en estas épocas de desesperanza, desprotección y abuso falta. La esperanza es también opuesta a la certeza. Y paradojalmente y volviendo a la analogía del Yin/Yang la esperanza esta ligada a la desesperanza. Mientras mas desesperantes sean las situaciones más la fuerza de la esperanza a los cambios florecerá.

Fecha de publicación: 09 de Mayo 2020

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Etienne Claudet Danus

Máster en Terapia Neural. Diplomado en Medicina Biológica y Biorreguladora. Diplomado Electro Acupuntura de Voll. Máster en Medicina Ortomolecular. Diplomado de Medicina Tradicional China. Profesor Anatomía UBA

Fundador y Director Clínica. Médico cirujano.

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