El Legado del HIV y Coronavirus

Por Etienne Claudet Danus

En la década de los ochenta y noventa se extendió la epidemia del HIV y rápidamente se intervino mediante miedo e información. El SIDA mata, se repetía cruelmente, entonces mejor al virus temerle. Primero hubo que saber cómo se transmite el virus y cómo no se transmite. Cómo cuidarse y cómo cuidar.

Pero el miedo y la información no bastan, carecen de valor al no tener en cuenta que las personas, grupos sociales y sociedades tienen sus valores, prácticas, costumbres, códigos y comparten distintos sentidos comunes. Y esos sentidos compartidos pueden hacer que todas las medidas preventivas se vuelvan difíciles o imposibles de aplicar. El temer, saber y modificar códigos y sentidos no alcanzan, sirven tan sólo para sortear una crisis.

Con el coronavirus, no tenemos que caer en la discriminación sistemática que hubo con el SIDA. Tenemos que entender que la vulnerabilidad es social, estructural y no solamente individual. La respuesta ante esta pandemia tiene que ser multisectorial. Ojalá entendamos que, en este caso, la distancia física es hoy cercanía social. Esto va más allá del coronavirus…estamos hablando de temas de equidad, solidaridad, ecológicamente solidarios…Nadie se salva en la soledad.

Ahora lo más probable es que se venga la cuarentena, muchos ya están en sus casas. Esto significa un gran cambio en las rutinas. El encierro produce estrés por una situación, que en este caso que no se elije, no se sabe como manejar y tampoco de qué forma enfrentar. La percepción del tiempo transmuta, el presente se vuelve pesado, tedioso, como la sensación de un lastre ante la falta aparente de futuro.

Encierro, cuarentena, tiene una connotación negativa…nos imaginamos una cárcel, un cuarto oscuro, un asilo sin capacidad de movernos ni hacer nada. La cronobiología en esto es esencial… ante este cuadro es bueno promover ciertos hábitos para mejorar la actitud física, psíquica y emocional y que esta cuarentena forzada y solidaria no comprometa nuestra salud.

Tenemos que tomar sol…abrir ventanas y respirar. El sol en sí es un excelente antidepresivo; éste colabora en la síntesis de la vitamina D que ayuda al sistema inmune. Es necesario moverse todo lo que podamos, si nos quedamos quieto, tarde o temprano el cuerpo resentirá el efecto con dolor o sensación de ahogo.

Respetar los horarios… no durmamos más ni menos. El sueño justo y necesario es como un padre nuestro, fundamental para mantener nuestros relojes biológicos en su justa frecuencia…en base a ellos cada hormona sabe a que hora tiene que empezar y dejar de funcionar.

El estrés fue creado para ayudarnos a afrontar con éxito situaciones extremas. Es una respuesta normal del organismo. Pero suele suceder que se vuelve crónico, como es esta situación de pandemia. Con el estrés crónico, cuerpo y mente se resienten y nos lleva a síntomas de ansiedad y depresión. Por eso más que nunca tenemos que sacar recursos de lo que nos hizo humanos… la creatividad, y la posibilidad de idear estrategias que nos ayuden a llegar a buen puerto. El viento siempre sopla para donde tenga que soplar, en uno está de poner bien las velas para llegar a puerto.

Apelemos a la música… recordar qué canciones escuchábamos cuándo chico, cuando adolescente, qué canciones quiero compartir con mis cercanos. Al igual con la lectura…cuál era ese libro, artículo que por falta de tiempo dejé de leer… por qué no leer un comic, o textos que nos evoquen a situaciones positivas y alegres. Con otros miembros de la familia o solo puedes utilizar tutoriales en internet y seguir una rutina de ejercicios.

Para poder calcular el tiempo, nuestro cerebro debe medir eventos. Si no tenemos una rutina y por ejemplo nos quedamos tirados en el sofá viendo televisión, o si nos quedamos acostados leyendo en una misma posición, el entorno se pone homogéneo y, por ende, el tiempo, que es subjetivo, se alarga. En cambio, si tenemos tareas y actividades que nos vamos planeando, el tiempo transcurre más rápido. Es lo que nos suele pasar cuando estamos entretenidos y ahí hablamos que “el tiempo se nos pasó volando”.

Al igual que las vacaciones, o viajes estos suelen pasar más rápido ya que tenemos hitos que contar y dar testimonio de vivencias… y he aquí un truco, organizar y planificar con horarios bien estipulados el día que viene. Es una manera que tenemos para que nuestro cerebro se prepare y subjetivamente el tiempo pase más rápido y no dejarse inundar por el tedio. Has de tu cerebro tu aliado.

El encierro tiende a potenciar todos los síntomas que solemos tener, es como que no hay distracciones para evadir lo que sentimos o pensamos… En ese sentido, la cuarentena funciona muy bien para esta pandemia, pero poco ayuda con nuestras estructuras mentales.

Este aislamiento, la convivencia 24 x 24 con la familia, la incertidumbre económica para la cual nadie en nuestra sociedad esta preparado, sólo son terreno fértil para la angustia. Para eso, tenemos que apelar a las redes virtuales, comuniquémonos… Skype, WhatsApp, video llamadas…. O como antaño…un sencillo llamado de teléfono.

La prioridad en este momento es el coronavirus, pero si nuestro día a día se transforma sólo en coronavirus… nos habremos perdido esta oportunidad que se nos da de repensarnos, de pensar en el mundo que queremos dejar a nuestros hijos, nietos, amigos… a soñar que otro mundo es posible. Ver noticias, no más de dos veces al día… llega a ser más peligrosa la infodemia que la pandemia.

Dada la contingencia, evaluaremos a diario la atención con nuestros pacientes para responder a sus requerimientos y continuar con sus respectivos tratamientos. Desde la consulta seguiremos conectados a través de diferentes canales. Todos sus llamados serán contestados, sus mensajes y comentarios… y acá desde este lado estaremos los de siempre, InterSomos.

De corazón, les pedimos no desesperar, aquí estaremos. Comuniquémonos.

Fecha de publicación: 09 de Mayo 2020

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Etienne Claudet Danus

Máster en Terapia Neural. Diplomado en Medicina Biológica y Biorreguladora. Diplomado Electro Acupuntura de Voll. Máster en Medicina Ortomolecular. Diplomado de Medicina Tradicional China. Profesor Anatomía UBA

Fundador y Director Clínica. Médico cirujano.

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